Lo que no te han dicho de los anticonceptivos

 

26. Diferencia moral entre la planificación familiar natural y los anticonceptivos

La diferencia antropológica y moral

En Familiaris Consortio [32], el Papa Juan Pablo II explicó que la diferencia fundamental entre la anticoncepción y la planificación familiar natural (PFN) radica en la cosmovisión de las personas implicadas:

“La reflexión teológica puede captar y está llamada a profundizar la diferencia antropológica y al mismo tiempo moral, que existe entre el anticoncepcionismo y el recurso a los ritmos temporales. Se trata de una diferencia bastante más amplia y profunda de lo que habitualmente se cree, y que implica en resumidas cuentas dos concepciones de la persona y de la sexualidad humana irreconciliables entre sí.

La elección de los ritmos naturales comporta la aceptación del tiempo de la persona, es decir de la mujer, y con esto la aceptación también del diálogo, del respeto recíproco, de la responsabilidad común, del dominio de sí mismo. Aceptar el tiempo y el diálogo significa reconocer el carácter espiritual y a la vez corporal de la comunión conyugal, como también vivir el amor personal en su exigencia de fidelidad.

En este contexto la pareja experimenta que la comunión conyugal es enriquecida por aquellos valores de ternura y afectividad, que constituyen el alma profunda de la sexualidad humana, incluso en su dimensión física. De este modo la sexualidad es respetada y promovida en su dimensión verdadera y plenamente humana, no ‘usada’ en cambio como un ‘objeto’ que, rompiendo la unidad personal de alma y cuerpo, contradice la misma creación de Dios en la trama más profunda entre naturaleza y persona”.

La ley moral natural

La Iglesia utiliza como guía la ley moral natural instituida por Dios mismo, y por lo tanto nunca puede cambiar las enseñanzas enraizadas en ella. En ninguna parte es la ley moral natural más confiable o necesaria que en las cuestiones relacionadas con la sexualidad humana.

La enseñanza de Humanae Vitae

Humanae Vitae [16] explica que la diferencia entre la práctica de la anticoncepción y la PFN radica en el hecho de que esta última coopera con el sistema reproductivo humano tal como Dios lo diseñó, mientras que la anticoncepción entra en conflicto con él:

“La Iglesia es coherente consigo misma cuando juzga lícito el recurso a los periodos infecundos, mientras condena siempre como ilícito el uso de medios directamente contrarios a la fecundación, aunque se haga por razones aparentemente honestas y serias.

En realidad, entre ambos casos existe una diferencia esencial: en el primero los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural; en el segundo impiden el desarrollo de los procesos naturales.

Es verdad que tanto en uno como en otro caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva de evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se seguirá; pero es igualmente verdad que solamente en el primer caso renuncian conscientemente al uso del matrimonio en los periodos fecundos cuando por justos motivos la procreación no es deseable, y hacen uso después en los periodos agenésicos para manifestarse el afecto y para salvaguardar la mutua fidelidad. Obrando así, ellos dan prueba de amor verdadero e integralmente honesto”.

Dos actitudes espirituales distintas

En resumen, cuando una pareja usa anticonceptivos, con sus actos le está diciendo a Dios:

“Si Tu voluntad es darnos un hijo intentaremos frustrarla...”

Mientras que cuando una pareja usa PFN le está diciendo:

“Respetaremos el don de la fertilidad tal como nos lo diste y permitiremos que nuestro acto conyugal esté abierto a Tu voluntad”.

La importancia de la intención

Ciertamente, es posible utilizar la PFN con una mentalidad anticonceptiva, es decir, para evitar el embarazo sin motivos suficientemente serios sino por razones egoístas. Al fin y al cabo, ¿de qué don de Dios no se puede hacer mal uso?

Cualquier método de regulación de la natalidad (incluida la PFN) es malo si la intención es no aceptar el plan de Dios para nuestra vida reproductiva. [1]

Continuidad de la enseñanza de la Iglesia

Humanae Vitae no creó una nueva doctrina o dogma. Simplemente enfatizó lo que viene diciendo la Iglesia desde hace más de diecinueve siglos: que la interferencia con la generación de la vida humana es siempre gravemente desordenada y, por lo tanto, está proscrita. [2]

Fuente

[1] Desde el inicio hasta aquí traducido de Cfr. Brian Clowes. (Marzo 31, 2021). The Wonder of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/what-is-nfp/

[2] Traducido de Brian Clowes. (Abril 9, 2017). Is Church Teaching on Contraception Infallible? https://www.hli.org/resources/church-teaching-contraception-infallible/