Lo que no te han dicho de los anticonceptivos

 

12. La píldora anticonceptiva como tratamiento médico

Uso de la píldora anticonceptiva con fines terapéuticos

Cuando se utiliza con el fin para el que fue diseñada, la píldora anticonceptiva no cura el sistema reproductivo, sino que lo paraliza. De hecho, perjudica la salud dada la gran cantidad de efectos secundarios graves que conlleva.

Sin embargo, en ocasiones una mujer toma la píldora no con fines anticonceptivos, sino por razones médicas, como eliminar casos graves de acné, reducir el hirsutismo o por problemas ginecológicos como períodos dolorosos, síndrome premenstrual, sangrado abundante o endometriosis.

Cuando se utiliza con estos fines, la píldora cumple una función terapéutica, aunque siempre existe la posibilidad de que la supresión de los síntomas lograda por la píldora lleve a descuidar la investigación y la cura de la enfermedad o trastorno subyacente.

De todos modos, las mujeres que se enfrentan a esta situación deberían solicitar a sus médicos que les informen sobre otros medicamentos que podrían estar disponibles porque, ¿para qué enfrentar innecesariamente los peligros del uso de la píldora anticonceptiva?

La valoración moral desde la perspectiva de la Iglesia

Desde la perspectiva de la Iglesia católica, es moralmente lícito utilizar la píldora anticonceptiva cuando la intención no es perjudicar la fertilidad, sino atender un problema de salud para el que no hay otros tratamientos disponibles o factibles.

En este caso aplica el principio del doble efecto. El efecto bueno es el tratamiento de una enfermedad grave, y los efectos malos no deseados son los riesgos para la salud y la neutralización de la fertilidad. Este último efecto no sería un mal si la mujer en cuestión no tuviera relaciones sexuales.

Consideraciones morales en su uso

Aunque el uso de la píldora para fines no anticonceptivos es lícito, existen ciertas consideraciones morales a tener en cuenta.

Una mujer joven soltera que no es sexualmente activa pero que toma la píldora puede verse tentada a tener relaciones sexuales porque cree que está “a salvo” de un embarazo, o ser presionada por su novio, quien puede ver el uso de anticonceptivos como una luz verde para la actividad sexual.

El caso de la mujer casada es más complejo. En ese caso es importante consultar con un ginecólogo provida con el fin de revisar alternativas de tratamiento diferentes a la píldora anticonceptiva, ya que como hemos visto, todas las píldoras disponibles en la actualidad tienen dos mecanismos de acción: el anticonceptivo y el abortivo.

Recordemos que diversos estudios han señalado que las píldoras anticonceptivas actuales pueden causar en promedio uno o dos abortos tempranos cada año.

El criterio último en situaciones extremas

En último caso, si se hubieran agotado todas las demás alternativas de tratamiento, sería lícito que la mujer tomara la píldora hasta que se eliminara el problema de salud. Sin embargo, la pareja debería abstenerse, ya que el mal de la pérdida de vidas debido a un posible aborto ciertamente supera el bien de las relaciones matrimoniales.

Los esposos deben ser fuente de fortaleza y apoyo mientras las mujeres a las que aman luchan con problemas de salud complejos. Es difícil pensar en un caso más generoso de amor sacrificial que el de un esposo que renuncia a las relaciones sexuales durante un período prolongado de tiempo por la salud de su esposa.

Fuente

Traducido de Cfr. Brian Clowes. (Mayo 11, 2017). The Birth Control Pill as Therapy. https://www.hli.org/resources/birth-control-pill-therapy/