Varón y Mujer los Creó

Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación
Congregación para la Educación Católica (2019)

5. Argumentos racionales

Razonar

24. Escuchar el perfil histórico, de los puntos de encuentro y las cuestiones críticas en la cuestión de gender lleva a consideraciones a la luz de la razón. De hecho, hay argumentos racionales que aclaran la centralidad del cuerpo como un elemento integral de la identidad personal y las relaciones familiares. El cuerpo es la subjetividad que comunica la identidad del ser. En este sentido, se entienden los datos de las ciencias biológicas y médicas, según los cuales el “dimorfismo sexual” está probado por las ciencias, como la genética, la endocrinología y la neurología. Desde un punto de vista genético, las células del hombre (XY) son diferentes a las de las mujeres (XX) desde la concepción. En el caso de la indeterminación sexual, es la medicina la que interviene con fines terapéuticos, operando de la manera menos invasiva sobre la base de parámetros objetivos para explicar la identidad constitutiva.

25. El proceso de identificación se ve obstaculizado por la construcción ficticia de un “género” o “tercer género”. De esta manera, la sexualidad se oscurece como una calificación estructurante de la identidad masculina y femenina. El intento de superar la diferencia constitutiva del hombre y la mujer conduce a una ambigüedad que presupone de manera contradictoria aquella diferencia sexual que se pretende negar. Tal concepción busca aniquilar la naturaleza (todo lo que hemos recibido como fundamento previo de nuestro ser y de nuestras acciones), mientras que la reafirma implícitamente.

26. El análisis filosófico muestra también cómo la diferencia sexual masculino/femenino sea constitutiva de la identidad humana. En las filosofías greco-latinas, la esencia recompone y armoniza la diferencia en la singularidad de la persona humana. En la tradición hermenéutica-fenomenológica, tanto la distinción como la complementariedad sexual se interpretan en clave simbólica y metafórica. La diferencia sexual constituye, en la relación, la identidad personal ya sea horizontal (hombre-mujer) o vertical (hombre-mujer-Dios), tanto en la relación interpersonal como en la familiar.

27. La formación de la identidad se basa precisamente en la alteridad: en la confrontación con el “tú” diferente de mí reconozco la esencia de mi “yo”. La diferencia es condición del conocimiento de la identidad. En la familia, la comparación con la madre y el padre facilita al niño la elaboración de su propia identidad sexual. Las teorías psicoanalíticas muestran el valor tripolar de la relación padre/hijo, afirmando que la identidad sexual emerge plenamente en la diferenciación.

28. La complementariedad fisiológica, basada en la diferencia sexual, asegura las condiciones necesarias para la procreación. El recurso a tecnologías reproductivas como la “fertilización in vitro” y la maternidad subrogada implica manipulación de embriones, fragmentación de la paternidad e instrumentalización del cuerpo humano, reduciendo al ser humano a objeto de una tecnología científica.

29. En el sector escolar, es propio de la educación construir bases para un diálogo pacífico y un encuentro fructífero entre personas e ideas. La extensión de la razón a la dimensión trascendente no es secundaria. El diálogo entre fe y razón debe partir de la situación concreta del hombre y desarrollar una reflexión que recoja su verdad ontológico-metafísica. En esta dimensión se coloca la misión evangelizadora de la Iglesia sobre el hombre y la mujer.

Reflexión

¿Estoy dispuesto a actuar conforme a la verdad que me revela la razón?