Varón y Mujer los Creó
Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación
Congregación para la Educación Católica (2019)
6. Antropología cristiana
Proponer
30. La Iglesia, madre y maestra, no solo escucha, sino que, fortalecida por su misión original, se abre a la razón y se pone al servicio de la comunidad humana, ofreciendo sus propuestas. Es evidente que sin una aclaración satisfactoria de la antropología sobre la cual se base el significado de la sexualidad y la afectividad, no es posible estructurar correctamente un camino educativo coherente con la naturaleza del hombre como persona, orientado hacia la plena actuación de su identidad sexual en el contexto de la vocación al don de sí mismo. El primer paso consiste en reconocer que «también el hombre posee una naturaleza que él debe respetar y que no puede manipular a su antojo». Este es el núcleo de esa ecología del hombre que parte del reconocimiento de la dignidad peculiar del ser humano y de su relación con la ley moral escrita en su propia naturaleza.
31. La antropología cristiana tiene sus raíces en el Libro del Génesis: «Dios creó al hombre a su imagen […], varón y mujer los creó» (Gen 1,27). Aquí se encuentra el núcleo de la creación y de la relación vivificante entre el hombre y la mujer, que los pone en unión íntima con Dios. El sí mismo y el otro de sí mismo se completan según sus identidades específicas en una dinámica de reciprocidad sostenida por el Creador.
32. Las palabras bíblicas revelan el diseño del Creador que ha asignado al hombre como tarea su propio cuerpo, su masculinidad y feminidad, y en ellas su humanidad y dignidad de persona, como signo transparente de la comunión interpersonal. La naturaleza humana debe entenderse a la luz de la unidad del alma y el cuerpo, integrando inclinaciones espirituales y biológicas hacia su fin.
33. En esta totalidad unificada se integran la dimensión vertical de la comunión con Dios y la dimensión horizontal de la comunión interpersonal. La identidad personal madura cuando está abierta a los demás, porque el “yo” llega a ser él mismo a partir del “tú” y del “nosotros”. Está creado para el diálogo y la comunión.
34. Es necesario reiterar la raíz metafísica de la diferencia sexual: hombre y mujer son las dos formas en que se expresa la realidad ontológica de la persona humana. El rechazo de esta dualidad borra la visión de la creación y desdibuja la familia como realidad preestablecida, afectando también la dignidad propia de la prole.
35. Educar en la sexualidad y la afectividad significa aprender el significado del cuerpo en la verdad original de la masculinidad y la feminidad; aprender a recibir el propio cuerpo, cuidarlo y respetar sus significados. Desde una ecología humana integral, el hombre y la mujer reconocen la intencionalidad relacional y comunicativa de su corporeidad, que los orienta mutuamente el uno hacia el otro.
Reflexión
¿Es posible realizarme como persona si mi actuación va en contraposición a mi naturaleza humana?