Lo que no te han dicho de los anticonceptivos

 

23. ¿Qué enseña la Iglesia sobre la anticoncepción?

La necesidad de comprender la enseñanza de la Iglesia

La mayoría de los católicos rechazan la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción no porque hayan reflexionado cuidadosamente sobre ella, sino porque nunca lo han hecho. Esta enseñanza, que se remonta a muchos siglos atrás, fue reiterada y ampliada en 1968 en la encíclica Humanae vitae del Papa Pablo VI. Posteriormente, el Papa Juan Pablo II arrojó más luz sobre ella en su encíclica Evangelium vitae y en la Teología del cuerpo.

La Iglesia busca el bien común de todos en la sociedad, tanto de los católicos como de los no católicos, y tiene la responsabilidad de defender la verdad, y de hacerlo con amor. Aquí ofrecemos una breve introducción a esta hermosa enseñanza que creemos que, si se comprende, será aceptada con gran alegría.

La visión integral del hombre y de su vocación

Hemos sido creados por Dios y para Dios, y la Iglesia ofrece las verdades necesarias para ayudar a los hombres y mujeres a vivir de forma que puedan disfrutar de la vida eterna con Él. La enseñanza de la Iglesia católica sobre la anticoncepción está basada en el significado del matrimonio y de la sexualidad y se realiza “a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación, no sólo natural y terrena sino también sobrenatural y eterna” (Humanae vitae 7).

El matrimonio según la Escritura

La Escritura muestra que el matrimonio no es una institución hecha por el hombre, sino una institución natural que ha sido divinamente ordenada por Dios. El matrimonio es una alianza para toda la vida entre un hombre y una mujer que es exclusiva y abierta a los hijos. A través de este, los cónyuges enriquecen su vida mutuamente mediante la unión en el amor. Esto se expresa de manera hermosa en el Génesis cuando Adán, al ver a Eva, exclamó: “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gen 2:23). Y nuestra comprensión del matrimonio como amor mutuo que da lugar a una nueva vida se esclarece con el primer mandato de Dios: “Sed fecundos y multiplicaos” (Gen 1:28).

Los dos significados del acto conyugal

El plan divino es que el acto conyugal una a los esposos en el amor y pueda dar origen a una nueva vida. Dios ha establecido una “conexión inseparable” entre estos dos propósitos del acto conyugal, el unitivo y el procreativo, por lo que cuando una pareja rechaza uno de ellos en su unión sexual, afecta a su cónyuge y su matrimonio, incluso si sus intenciones son buenas.

El sexo separado de su fin natural distorsiona las relaciones entre hombres y mujeres, volviéndolas irrelevantes y conduciéndolas a una actitud de utilizar a la otra persona para el propio disfrute. [1]

La anticoncepción y la tradición religiosa

La anticoncepción es inaceptable para la auténtica tradición de prácticamente todas las denominaciones religiosas. Sin embargo, hoy en día, solo la Iglesia católica y algunas pequeñas denominaciones protestantes y judías enseñan que los únicos métodos moralmente aceptables de regulación de la natalidad son los de la planificación familiar natural.

Durante 1900 años, todas las denominaciones cristianas condenaban la anticoncepción. Solo después de la resolución 15 de la Conferencia de Lambeth de los Obispos Anglicanos llevada a cabo en 1930, las “principales” iglesias protestantes permitieron medios no naturales de regulación de la fertilidad. [2]

Advertencias sobre sus consecuencias

Ante esa situación, tanto sacerdotes como pastores protestantes predijeron que el fácil acceso a la anticoncepción artificial conduciría al aborto y a la destrucción de la familia. Ellos, como conocedores de la naturaleza humana, comprendían el concepto de la pendiente resbaladiza y reconocieron claramente que habíamos dado el primer paso fatal.

La respuesta de la Iglesia en Casti Connubii

El Papa Pío XI en su encíclica Casti Connubii, publicada el último día de 1930, escribió: “la Iglesia católica, a quien el mismo Dios ha confiado la enseñanza y defensa de la integridad y honestidad de costumbres, colocada, en medio de esta ruina moral, para conservar inmune de tan ignominiosa mancha la castidad de la unión nupcial, en señal de su divina legación, eleva solemne su voz por nuestros labios y una vez más promulga que cualquier uso del matrimonio, en el que maliciosamente quede el acto destituido de su propia y natural virtud procreativa, va contra la ley de Dios y contra la ley natural, y los que tal cometen, se hacen culpables de un grave delito”. [3]

Fuente

[1] Desde el inicio hasta aquí traducido de Cfr. HLI Staff. (Enero 20, 2014). An Introduction to Church Teaching on Contraception. https://www.hli.org/resources/intro-church-teaching-contraception-hli/

[2] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Brian Clowes. (Marzo 31, 2021). The Wonder of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/what-is-nfp/

[3] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Brian Clowes. (Mayo 3, 2018). What is Historical Church Teaching on Contraception? https://www.hli.org/resources/historical-church-teaching-contraception/