Varón y Mujer los Creó
Para una vía de diálogo sobre la cuestión del gender en la educación
Congregación para la Educación Católica (2019)
7. La familia
Proponer
36. La familia es el lugar natural donde la relación de reciprocidad y comunión entre el hombre y la mujer encuentra su plena realización. En ella, unidos en el pacto libre y consciente del amor conyugal, realizan «una totalidad en la que entran todos los elementos de la persona: reclamo del cuerpo y del instinto, fuerza del sentimiento y de la afectividad, aspiración del espíritu y de la voluntad». La familia es «una realidad antropológica, y, en consecuencia, una realidad social, de cultura»; reducirla a categorías ideológicas circunstanciales significa traicionar su valor. Como sociedad natural, precede al orden sociopolítico del Estado, el cual debe reconocerla y respetarla.
37. De la naturaleza misma de la familia se derivan dos derechos fundamentales. El primero es el derecho a ser reconocida como el principal espacio pedagógico primario para la formación del niño. Este derecho se traduce en la «obligación gravísima» de los padres de asumir la educación íntegra de los hijos, incluida su identidad sexual y afectiva, «en el marco de una educación para el amor, para la donación mutua». Este derecho-deber es esencial, original, primario, insustituible e inalienable; no puede ser delegado totalmente ni usurpado por otros.
38. El segundo derecho es el del niño «a crecer en una familia, con un padre y una madre capaces de crear un ambiente idóneo para su desarrollo y su madurez afectiva». La madurez se forma en relación con la masculinidad y la feminidad del padre y de la madre. En el núcleo familiar el niño aprende el valor y la belleza de la diferencia sexual, de la igualdad y de la reciprocidad. «Ante una cultura que banaliza la sexualidad humana», el servicio educativo de los padres debe basarse en una cultura sexual verdadera y plenamente personal. La sexualidad es riqueza de toda la persona – cuerpo, sentimiento y espíritu – y encuentra su sentido en el don de sí mismo en el amor. Estos derechos se articulan con la libertad de pensamiento, conciencia y religión, abriendo espacios de colaboración educativa.
Reflexión
¿Ejerzo como padre mi derecho-deber de ser el primer educador de mis hijos?