Sexualidad, expresión del amor
Una visión católica

Lo que no te han dicho de los anticonceptivos

 

26. Diferencia moral entre la planificación familiar natural y los anticonceptivos

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La diferencia antropológica y moral

En Familiaris Consortio [32], el Papa Juan Pablo II explicó que la diferencia fundamental entre la anticoncepción y la planificación familiar natural (PFN) radica en la cosmovisión de las personas implicadas:

“La reflexión teológica puede captar y está llamada a profundizar la diferencia antropológica y al mismo tiempo moral, que existe entre el anticoncepcionismo y el recurso a los ritmos temporales. Se trata de una diferencia bastante más amplia y profunda de lo que habitualmente se cree, y que implica en resumidas cuentas dos concepciones de la persona y de la sexualidad humana irreconciliables entre sí.

La elección de los ritmos naturales comporta la aceptación del tiempo de la persona, es decir de la mujer, y con esto la aceptación también del diálogo, del respeto recíproco, de la responsabilidad común, del dominio de sí mismo. Aceptar el tiempo y el diálogo significa reconocer el carácter espiritual y a la vez corporal de la comunión conyugal, como también vivir el amor personal en su exigencia de fidelidad.

En este contexto la pareja experimenta que la comunión conyugal es enriquecida por aquellos valores de ternura y afectividad, que constituyen el alma profunda de la sexualidad humana, incluso en su dimensión física. De este modo la sexualidad es respetada y promovida en su dimensión verdadera y plenamente humana, no ‘usada’ en cambio como un ‘objeto’ que, rompiendo la unidad personal de alma y cuerpo, contradice la misma creación de Dios en la trama más profunda entre naturaleza y persona”.

La ley moral natural

La Iglesia utiliza como guía la ley moral natural instituida por Dios mismo, y por lo tanto nunca puede cambiar las enseñanzas enraizadas en ella. En ninguna parte es la ley moral natural más confiable o necesaria que en las cuestiones relacionadas con la sexualidad humana.

La enseñanza de Humanae Vitae

Humanae Vitae [16] explica que la diferencia entre la práctica de la anticoncepción y la PFN radica en el hecho de que esta última coopera con el sistema reproductivo humano tal como Dios lo diseñó, mientras que la anticoncepción entra en conflicto con él:

“La Iglesia es coherente consigo misma cuando juzga lícito el recurso a los periodos infecundos, mientras condena siempre como ilícito el uso de medios directamente contrarios a la fecundación, aunque se haga por razones aparentemente honestas y serias.

En realidad, entre ambos casos existe una diferencia esencial: en el primero los cónyuges se sirven legítimamente de una disposición natural; en el segundo impiden el desarrollo de los procesos naturales.

Es verdad que tanto en uno como en otro caso, los cónyuges están de acuerdo en la voluntad positiva de evitar la prole por razones plausibles, buscando la seguridad de que no se seguirá; pero es igualmente verdad que solamente en el primer caso renuncian conscientemente al uso del matrimonio en los periodos fecundos cuando por justos motivos la procreación no es deseable, y hacen uso después en los periodos agenésicos para manifestarse el afecto y para salvaguardar la mutua fidelidad. Obrando así, ellos dan prueba de amor verdadero e integralmente honesto”.

Dos actitudes espirituales distintas

En resumen, cuando una pareja usa anticonceptivos, con sus actos le está diciendo a Dios:

“Si Tu voluntad es darnos un hijo intentaremos frustrarla...”

Mientras que cuando una pareja usa PFN le está diciendo:

“Respetaremos el don de la fertilidad tal como nos lo diste y permitiremos que nuestro acto conyugal esté abierto a Tu voluntad”.

La importancia de la intención

Ciertamente, es posible utilizar la PFN con una mentalidad anticonceptiva, es decir, para evitar el embarazo sin motivos suficientemente serios sino por razones egoístas. Al fin y al cabo, ¿de qué don de Dios no se puede hacer mal uso?

Cualquier método de regulación de la natalidad (incluida la PFN) es malo si la intención es no aceptar el plan de Dios para nuestra vida reproductiva. [1]

Continuidad de la enseñanza de la Iglesia

Humanae Vitae no creó una nueva doctrina o dogma. Simplemente enfatizó lo que viene diciendo la Iglesia desde hace más de diecinueve siglos: que la interferencia con la generación de la vida humana es siempre gravemente desordenada y, por lo tanto, está proscrita. [2]

Fuente

[1] Desde el inicio hasta aquí traducido de Cfr. Brian Clowes. (Marzo 31, 2021). The Wonder of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/what-is-nfp/

[2] Traducido de Brian Clowes. (Abril 9, 2017). Is Church Teaching on Contraception Infallible? https://www.hli.org/resources/church-teaching-contraception-infallible/



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25. ¿Debemos tener todos los hijos que biológicamente podamos?

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La paternidad responsable según la Iglesia

De ningún modo. Siguiendo la enseñanza sobre la “paternidad responsable” en Humanae vitae y documentos anteriores de la Iglesia, Juan Pablo II subrayó:

“Desgraciadamente, a menudo se malinterpreta el pensamiento católico sobre este punto, como si la Iglesia apoyara una ideología de la fecundidad a toda costa, instando a los matrimonios a procrear indiscriminadamente y sin pensar en el futuro. Pero basta estudiar los pronunciamientos del Magisterio para saber que no es así”. [1]

Responsabilidad en el número y espaciamiento de los hijos

Cada matrimonio tiene la responsabilidad de practicar, apoyado en la oración, lo que la Iglesia católica llama paternidad responsable en lo que respecta al número y espaciamiento de los hijos. Los cónyuges deben ejercer esta responsabilidad con generosidad y prudencia, evitando el egoísmo y el descuido.

Aunque los hijos son el don supremo del matrimonio, las parejas católicas no están obligadas a tener tantos hijos como sea humanamente posible. Si bien siempre deben permanecer abiertas a la posibilidad de una nueva vida, ellas pueden, cuando existe una razón seria, optar por posponer el embarazo.

El recurso a los métodos de reconocimiento de la fertilidad

Las parejas que tienen una razón seria para posponer el embarazo, en lugar de anticonceptivos, pueden utilizar un método basado en el reconocimiento de la fertilidad y luego optar por abstenerse de tener relaciones sexuales cuando se sabe que es probable que se produzca un embarazo.

Si se realiza con la intención correcta, los métodos de reconocimiento de la fertilidad (MRF), o planificación familiar natural (PFN), cuentan con el pleno apoyo de la Iglesia y pueden ser una forma hermosa y eficaz de acoger el don de la vida de manera responsable. [2]

La enseñanza de Humanae Vitae

Al respecto, el Papa Pablo VI dijo en Humanae Vitae:

“En relación con las condiciones físicas, económicas, psicológicas y sociales, la paternidad responsable se pone en práctica ya sea con la deliberación ponderada y generosa de tener una familia numerosa ya sea con la decisión, tomada por graves motivos y en el respeto de la ley moral, de evitar un nuevo nacimiento durante algún tiempo o por tiempo indefinido”.

Y agrega:

“Si para espaciar los nacimientos existen serios motivos, derivados de las condiciones físicas o psicológicas de los cónyuges, o de circunstancias exteriores, la Iglesia enseña que entonces es lícito tener en cuenta los ritmos naturales inmanentes a las funciones generadoras para usar del matrimonio sólo en los periodos infecundos y así regular la natalidad sin ofender los principios morales que acabamos de recordar”.

El papel de la conciencia

Algunos pueden equiparar estas condiciones a las que se suelen utilizar para justificar la anticoncepción o la esterilización. Pero la respuesta a la pregunta de qué constituye un impedimento verdaderamente serio para tener más hijos se debe basar en la honestidad y en una conciencia debidamente formada. [3]

La vocación al matrimonio y la apertura a la vida

Si el matrimonio es tu vocación, entonces estás llamado a la paternidad responsable. A veces, esto puede implicar el uso de MRF para posponer la llegada de un hijo o para lograr el embarazo.

La gran mayoría de las parejas que utilizan la MRF en lugar de los métodos anticonceptivos descubren que fortalece el matrimonio porque respeta la libertad, y las parejas se sienten ampliamente recompensadas por su compromiso tanto con la ley de Dios como con el cónyuge. [4]

Fuente

[1] Traducido de HLI Staff. (Enero 20, 2014). An Introduction to Church Teaching on Contraception. https://www.hli.org/resources/intro-church-teaching-contraception-hli/

[2] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Cfr. HLI Staff. (Octubre 8, 2021). Contraception vs. NFP. https://www.hli.org/resources/contraception-vs-nfp-hli-educational-series/

[3] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Cfr. Brian Clowes. (Marzo 31, 2021). The Wonder of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/what-is-nfp/

[4] Traducido de HLI Staff. (Octubre 8, 2021). Contraception vs. NFP. https://www.hli.org/resources/contraception-vs-nfp-hli-educational-series/




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24. Visiones proféticas

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Advertencias desde los medios de comunicación

En la década de 1930, los medios de comunicación dominantes fueron tan proféticos como la Iglesia católica en lo que respecta a la anticoncepción. El Washington Post, que lideró la respuesta de los medios seculares contra el control de la natalidad, escribió:

“Llevado a su conclusión lógica, el informe [de Lambeth], si se lleva a la práctica, haría sonar la campana de la muerte del matrimonio como institución sagrada, al establecer prácticas degradantes que fomentarían la inmoralidad indiscriminada. La sugerencia de que el uso de anticonceptivos legalizados sería ‘cuidadoso y comedido’ es absurda”.

La prensa secular no podría haber evaluado la situación con mayor precisión. Muchos ateos y no cristianos destacados predijeron claramente los impactos mortales de la anticoncepción que son tan evidentes hoy en día.

La observación de Sigmund Freud

El famoso psicólogo Sigmund Freud, que no era amigo de la Iglesia católica, llegó al meollo del asunto cuando señaló que todas las perversiones sexuales comienzan con lo que ahora llamamos la “mentalidad anticonceptiva”:

“El abandono de la función reproductiva es la característica común de todas las perversiones. De hecho, calificamos una actividad sexual como perversa si ha abandonado la finalidad de la reproducción y persigue la obtención del placer como un objetivo independiente de ella”.

La advertencia de Mahatma Gandhi

No mucho después de la muerte de Freud, Mahatma Gandhi reprendió públicamente a Margaret Sanger respecto a los inevitables efectos desastrosos de la anticoncepción artificial:

“Los métodos artificiales [de anticoncepción] son como premiar el vicio. Vuelven a los hombres y a las mujeres imprudentes… La naturaleza es implacable y se vengará plenamente de cualquier violación de sus leyes. Los resultados morales sólo pueden producirse mediante limitaciones morales. Si los métodos artificiales [de control de la natalidad] se ponen a la orden del día, el resultado no puede ser otro que la degradación moral... Tal como están las cosas, el hombre ha degradado suficientemente a las mujeres por su lujuria, y los métodos artificiales [de control de la natalidad], por muy bienintencionados que sean sus defensores, las degradarán aún más”.

La rápida expansión de la aceptación de la anticoncepción

Inevitablemente, la expansión de la aprobación de la anticoncepción de sólo los “casos difíciles” a todos los casos, por parte de las Iglesias protestantes, procedió con gran velocidad. Hoy, casi todas las denominaciones protestantes aceptan la anticoncepción. Mientras tanto, la Iglesia católica sigue manteniéndose firme.

Freud, Gandhi y The Washington Post demostraron ser proféticos.

Las advertencias del Vaticano

Debido al terrible daño espiritual y demográfico causado por la anticoncepción, el Vaticano emitió más de cien denuncias sobre ella solamente durante el siglo XX.

Por ejemplo, el Papa Pío XII declaró:

“Todo intento de los esposos en la realización del acto conyugal o en el desarrollo de sus consecuencias naturales que tenga como objetivo privarlo de su fuerza inherente y obstaculizar la procreación de una nueva vida es inmoral; y ninguna ‘indicación’ o necesidad puede convertir un acto que es intrínsecamente inmoral en uno moral y lícito… Este precepto está vigente hoy, como lo estuvo en el pasado, y lo estará también en el futuro, y siempre, porque no es un simple capricho humano, sino la expresión de una ley natural y divina”.

La reafirmación de San Juan Pablo II

Tal vez la afirmación más directa de la enseñanza de la Iglesia fue presentada por San Juan Pablo II, quien dijo:

“Por mi parte debo a mi oficio apostólico reafirmar tan clara y firmemente como sea posible lo que la Iglesia de Cristo enseña a este respecto, y reiterar vigorosamente su condena de la contracepción artificial y del aborto”.

También dijo:

“Las acciones contrarias a la vida como la contracepción y el aborto son erróneas y son indignas de buenos esposos”.

La conciencia y la ley natural

Algunas personas dicen que podemos usar nuestra conciencia para decidir por nosotros mismos si usar o no métodos anticonceptivos, independientemente de lo que enseñe la Iglesia. La Iglesia es la guardiana de nuestra interpretación de la ley natural y como tal aclara ciertos asuntos a la luz de nuevos conocimientos, pero los principios morales fundamentales basados en la ley natural permanecen inalterados porque, dado que esta nos fue dada por Dios, la Iglesia no tiene autoridad para cambiarlos.

Estos principios incluyen la prohibición general de cualquier mutilación o inhabilitación de cualquiera de los sistemas orgánicos de nuestro cuerpo. La historia muestra que las enseñanzas de la Iglesia católica sobre la anticoncepción siempre han sido consistentes y no podrían ser más claras.

Fuente

Traducido de Cfr. Brian Clowes. (Mayo 3, 2018). What is Historical Church Teaching on Contraception? https://www.hli.org/resources/historical-church-teaching-contraception/



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23. ¿Qué enseña la Iglesia sobre la anticoncepción?

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La necesidad de comprender la enseñanza de la Iglesia

La mayoría de los católicos rechazan la enseñanza de la Iglesia sobre la anticoncepción no porque hayan reflexionado cuidadosamente sobre ella, sino porque nunca lo han hecho. Esta enseñanza, que se remonta a muchos siglos atrás, fue reiterada y ampliada en 1968 en la encíclica Humanae vitae del Papa Pablo VI. Posteriormente, el Papa Juan Pablo II arrojó más luz sobre ella en su encíclica Evangelium vitae y en la Teología del cuerpo.

La Iglesia busca el bien común de todos en la sociedad, tanto de los católicos como de los no católicos, y tiene la responsabilidad de defender la verdad, y de hacerlo con amor. Aquí ofrecemos una breve introducción a esta hermosa enseñanza que creemos que, si se comprende, será aceptada con gran alegría.

La visión integral del hombre y de su vocación

Hemos sido creados por Dios y para Dios, y la Iglesia ofrece las verdades necesarias para ayudar a los hombres y mujeres a vivir de forma que puedan disfrutar de la vida eterna con Él. La enseñanza de la Iglesia católica sobre la anticoncepción está basada en el significado del matrimonio y de la sexualidad y se realiza “a la luz de una visión integral del hombre y de su vocación, no sólo natural y terrena sino también sobrenatural y eterna” (Humanae vitae 7).

El matrimonio según la Escritura

La Escritura muestra que el matrimonio no es una institución hecha por el hombre, sino una institución natural que ha sido divinamente ordenada por Dios. El matrimonio es una alianza para toda la vida entre un hombre y una mujer que es exclusiva y abierta a los hijos. A través de este, los cónyuges enriquecen su vida mutuamente mediante la unión en el amor. Esto se expresa de manera hermosa en el Génesis cuando Adán, al ver a Eva, exclamó: “Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne” (Gen 2:23). Y nuestra comprensión del matrimonio como amor mutuo que da lugar a una nueva vida se esclarece con el primer mandato de Dios: “Sed fecundos y multiplicaos” (Gen 1:28).

Los dos significados del acto conyugal

El plan divino es que el acto conyugal una a los esposos en el amor y pueda dar origen a una nueva vida. Dios ha establecido una “conexión inseparable” entre estos dos propósitos del acto conyugal, el unitivo y el procreativo, por lo que cuando una pareja rechaza uno de ellos en su unión sexual, afecta a su cónyuge y su matrimonio, incluso si sus intenciones son buenas.

El sexo separado de su fin natural distorsiona las relaciones entre hombres y mujeres, volviéndolas irrelevantes y conduciéndolas a una actitud de utilizar a la otra persona para el propio disfrute. [1]

La anticoncepción y la tradición religiosa

La anticoncepción es inaceptable para la auténtica tradición de prácticamente todas las denominaciones religiosas. Sin embargo, hoy en día, solo la Iglesia católica y algunas pequeñas denominaciones protestantes y judías enseñan que los únicos métodos moralmente aceptables de regulación de la natalidad son los de la planificación familiar natural.

Durante 1900 años, todas las denominaciones cristianas condenaban la anticoncepción. Solo después de la resolución 15 de la Conferencia de Lambeth de los Obispos Anglicanos llevada a cabo en 1930, las “principales” iglesias protestantes permitieron medios no naturales de regulación de la fertilidad. [2]

Advertencias sobre sus consecuencias

Ante esa situación, tanto sacerdotes como pastores protestantes predijeron que el fácil acceso a la anticoncepción artificial conduciría al aborto y a la destrucción de la familia. Ellos, como conocedores de la naturaleza humana, comprendían el concepto de la pendiente resbaladiza y reconocieron claramente que habíamos dado el primer paso fatal.

La respuesta de la Iglesia en Casti Connubii

El Papa Pío XI en su encíclica Casti Connubii, publicada el último día de 1930, escribió: “la Iglesia católica, a quien el mismo Dios ha confiado la enseñanza y defensa de la integridad y honestidad de costumbres, colocada, en medio de esta ruina moral, para conservar inmune de tan ignominiosa mancha la castidad de la unión nupcial, en señal de su divina legación, eleva solemne su voz por nuestros labios y una vez más promulga que cualquier uso del matrimonio, en el que maliciosamente quede el acto destituido de su propia y natural virtud procreativa, va contra la ley de Dios y contra la ley natural, y los que tal cometen, se hacen culpables de un grave delito”. [3]

Fuente

[1] Desde el inicio hasta aquí traducido de Cfr. HLI Staff. (Enero 20, 2014). An Introduction to Church Teaching on Contraception. https://www.hli.org/resources/intro-church-teaching-contraception-hli/

[2] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Brian Clowes. (Marzo 31, 2021). The Wonder of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/what-is-nfp/

[3] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Brian Clowes. (Mayo 3, 2018). What is Historical Church Teaching on Contraception? https://www.hli.org/resources/historical-church-teaching-contraception/



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22. Ventajas de la planificación familiar natural – Segunda parte

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2. La planificación familiar natural (PFN) es mucho mejor para la salud de la mujer

Adicional a los graves efectos secundarios que ya se han considerado, la anticoncepción está diseñada para funcionar en contra de la mujer porque se utiliza para debilitar su cuerpo, que está sano y funciona apropiadamente [1]. Y adicionalmente, puede acabar con la vida de un ser humano recién concebido [2].

Sabiendo todo esto, ¿qué hombre querría que su esposa corriera estos riesgos, especialmente cuando hay alternativas saludables disponibles? [3]

La planificación familiar natural no solo no tiene efectos secundarios, sino que permite a las mujeres conocer sus cuerpos tan bien que pueden detectar posibles enfermedades reproductivas de forma temprana, lo que, en el caso de varios tipos de cáncer del sistema reproductivo, puede salvar la vida de la mujer [4]. Este es el caso del modelo Creighton de reconocimiento de la fertilidad, el cual tiene una larga y creciente trayectoria de identificación de signos de afecciones subyacentes, no tratadas previamente.

En una cultura cada vez más preocupada por la ecología y por usar productos totalmente naturales, resulta irónico que animemos a las mujeres a utilizar esteroides sintéticos nocivos cuando existen alternativas naturales y saludables que además afirman la vida [5]. Es una contradicción que muchas de las personas que se enorgullecen de llevar una vida lo más armónica con la naturaleza posible, no duden en contaminar sus cuerpos con fármacos y dispositivos anticonceptivos y no permitan que el aspecto más íntimo de su existencia sea verdaderamente natural y humano.

De todos los métodos de regulación de la fertilidad, solo la PFN permite a la pareja hacer el amor como Dios y la naturaleza lo dispusieron.

3. La PFN es un buen ejemplo para los adolescentes

Los hijos pueden deducir fácilmente las actitudes de sus padres hacia la sexualidad a partir de su vida diaria. Los padres que practican la PFN son conscientes del valor y del verdadero significado de la sexualidad, y no solo se convierten en excelentes modelos para sus hijos, sino también en los mejores educadores sexuales posibles para ellos.

Si los adolescentes son conscientes de que sus padres utilizan anticonceptivos, las advertencias de ellos sobre evitar las relaciones sexuales prematrimoniales no tendrán mucho efecto. Sin embargo, si los padres respetan su fertilidad y practican la abstinencia periódica que esto conlleva, este mensaje brillará con claridad para sus hijos adolescentes y servirá no solo como faro para su vida sexual sino también para nutrir su fe.

4. La PFN es prácticamente gratis

A diferencia de los costos que implica cada año la anticoncepción, la PFN es prácticamente gratuita, solo es necesario aprender el método elegido.

5. La PFN es buena para el espíritu

Lo más importante de la PFN no es el método físico en sí, sino su aspecto espiritual.

  • Al ser natural, no solo no interfiere con el sistema reproductivo de la pareja sino tampoco con la manera en que Dios nos diseñó.
  • Gracias a que trabaja con el cuerpo de la mujer respetando la forma en que fue creado, en lugar de contra él, es moralmente aceptable para todas las religiones y culturas. [6]
  • Al respetar la fecundidad de ambos como un don de Dios, ayuda a las parejas a comprender mejor la santidad de la vida.

Como afirma el sitio web del Sistema Creighton: “El desafío de vivir en armonía con la propia fertilidad es a menudo uno de los aspectos más emocionantes y significativos del uso de este método. La mayoría de las parejas descubren que el amor y el respeto que sienten el uno por el otro aumentan a medida que aumenta su comprensión y apreciación de su fertilidad. En un sistema que se basa en el respeto por la vida, la dignidad humana y la integridad del matrimonio, son las parejas que utilizan este sistema y sus familias quienes se benefician de esta experiencia”. [7]

La PFN y el recto uso de la libertad

Aunque se podría decir mucho más sobre las diferencias entre la PFN y la anticoncepción, una sencilla comparación ilustra el problema de separar, en relación con nuestro cuerpo, nuestras elecciones de las consecuencias naturales que ellas traen. La mayoría de las personas intuitivamente saben que una dieta saludable es mejor que comer cualquier cosa y luego vomitar para evitar las calorías. La persona que come saludablemente utiliza su libertad y autocontrol para elegir sabiamente lo que come, mientras que la que come planeando vomitar después actúa desde una noción deformada de libertad que busca escapar de las consecuencias naturales de sus elecciones, separando el bien del sabor de la comida de su aspecto nutricional.

Si bien la mayoría de nosotros podemos ver claramente la razonabilidad de lo dicho en relación con la comida, muchos hemos perdido esa comprensión respecto a la sexualidad a pesar de que tanto la anticoncepción como el comer para vomitar son malos básicamente por la misma razón. Ambos representan un abuso de la libertad basado en el deseo de tener el buen “sabor” sin las consecuencias. En definitiva, el rechazar los fines naturales de bienes humanos tan básicos como la alimentación y la sexualidad produce resultados muy poco saludables, tanto física como espiritualmente. Para tomar decisiones verdaderamente libres contamos con la virtud de la templanza que nos ayuda a mantener el equilibrio en algo que incluso puede ser bueno y es aplicable a todos los aspectos de nuestra vida. [8]

Fuente

[1] Traducido de Cfr. HLI Staff. (Octubre 8, 2021). Contraception vs. NFP https://www.hli.org/resources/contraception-vs-nfp-hli-educational-series/

[2] Traducido de Cfr. Brian Clowes. (Marzo 31, 2021). The Wonder of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/what-is-nfp/

[3] Traducido de HLI Staff. (Octubre 8, 2021). Contraception vs. NFP https://www.hli.org/resources/contraception-vs-nfp-hli-educational-series/

[4] Traducido de Brian Clowes. (Marzo 31, 2021). The Wonder of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/what-is-nfp/

[5] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Cfr. HLI Staff. (Octubre 8, 2021). Contraception vs. NFP https://www.hli.org/resources/contraception-vs-nfp-hli-educational-series/

[6] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Cfr. Brian Clowes. (Marzo 31, 2021). The Wonder of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/what-is-nfp/

[7] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Cfr. Susan Ciancio. (Mayo 28, 2021). The Creighton Model of Natural Family Planning. https://www.hli.org/resources/creighton-model/

[8] Desde la cita anterior hasta aquí traducido de Cfr. HLI Staff. (Octubre 8, 2021). Contraception vs. NFP https://www.hli.org/resources/contraception-vs-nfp-hli-educational-series/



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  1. Ventajas de la planificación familiar natural – Primera parte
  2. ¿Qué tan efectiva es la PFN para prevenir o lograr un embarazo?
  3. ¿Qué es la planificación familiar natural?
  4. La elección que impide elegir: la esterilización masculina

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